Mercè Martínez recuerda…


Es difícil hacer una nueva relectura cuando por dos veces se ha realizado esta labor, la primera en el 2003 al dejar la presidencia de la SEPTG y, la segunda, al describir mi trayectoria en grupoanálisis en 2009. Remito especialmente al primer texto para entender lo que ha sido una trayectoria vital compartida con Gd’AB y la SEPTG. Aquí abordaré de forma somera lo que fue esa primera década, teniendo en cuenta que no es hasta 1993 que entro a formar parte de Gd’AB y que me uno a la SEPTG -como socia- en Valencia (1993).

1988 fue mi primera incursión en la SEPTG –parece un año mágico en que todo confluye- y lo hago de la mano de Pilar González. En cuarto curso, escojo la asignatura “dinámica de grupos” que imparte Pilar y asisto semanalmente a un T-Group. Pilar nos propone continuar la formación en T-Group y continuamos un pequeño grupo dos años más, en el segundo como observadores y en el tercero como conductores de grupo. El grupo se reúne a lo largo de esos dos años coordinado por Pilar, para analizar los procesos de los grupos que observamos y conducimos. Pilar González presenta la comunicación “Las líneas de innovación creativa como emergentes en las crisis y conflictos grupales”, en la que habíamos colaborado los miembros del grupo de trabajo, en el XVI Symposium de la SEPTG en Pamplona. Pilar también me introduce, en ese mismo symposium, a la SEPTG, hito muy importante para mí, ya que conozco a Juan y a Hanne Campos, con los que continuaré mi formación en grupos. De nuevo encuentro un espacio donde crecer en grupo y, en la SEPTG, conoceré a mucha gente que ha sido importante para mi crecimiento personal y grupal. ¡He aquí un “despertar” al grupo y al trabajo grupal!

Creo que al principio aportamos a la SEPTG lo que nos interesa a nosotros (temas, experiencias, vivencias…) y, sólo, cuando realmente te integras en la corriente del grupo SEPTG empiezas a trabajar en lo que es de interés para todo el grupo.  También puedes aprender mucho “de y con” los otros, un aprendizaje continuo -siempre que uno esté abierto y receptivo, deseable para todos e imprescindible para el conductor de grupos. Me gusta pensar que la formación como grupoanalista puede proporcionar:

Una actitud y un hacer abierto y flexible, una capacidad de pensamiento crítico –permeable a la integración (entre teorías y disciplinas) pero también riguroso a aquello que no es aceptable o integrable, el trabajo continuado de reflexión y “covisión” van construyendo la “caja de herramientas” de cada uno. Y esto es posible en la SEPTG.

Al principio mi asistencia a los symposiums fue irregular, yo estaba recién licenciada, con una beca de investigación y mi prioridad era labrarme un camino profesional dentro de la Universidad. Hay un par de aportaciones previas a entrar de lleno en la corriente de la SEPTG y que tienen que ver con el Grupo Grande y, sin duda, fueron impulsadas por Juan Campos (Madrid, 1991 y Valencia, 1993). Por cierto, yo soy la colega que abrió y cerró el Grupo Grande de Madrid, fue duro pero toda una experiencia ¡qué difícil es bregar con profesionales!

En Valencia me incorporé de lleno en la SEPTG, quizás porque mis intereses y los de la Sociedad confluían en el tema de la formación de profesionales. En Mérida presenté una trabajo inicial de reflexión teórica sobre la práctica docente: “Educar: conceptos teóricos y experiencias prácticas. Una orientación grupal de la educación”, trabajo que se irá reformulando a través de los años pero donde se citan los autores principales que han influido en mi visión del proceso de enseñanza-aprendizaje. También es en Mérida, donde se nos encarga la organización del XXII Symposium de la SEPTG (Maite Pi y Mercè Martínez), celebrado en Aiguablava del 11 al 14 de mayo de 1995, con el título: “El grupo como espacio formativo para la salud”.
Participar en la organización del symposium me permitió empezar a conocer a personas que después han sido muy significativas para mí y para mi quehacer en la SEPTG, y entrar en una de las Juntas directivas. Era presidenta Hanne y estaban en la Junta: Remedios, Paqui, Mercedes Lezaun, Maite, Pachi, Paquita Alonso, Ignacio, Berta, Roberto Mauri; Maridoux y Víctor de Dios. En aquellos años, el tema relevante estaba en la formación-acreditación y andábamos a “vueltas con la FEAP”. Cómo sabéis, finalmente, la asamblea decidió no apuntarse al carro de la FEAP. Nombró el tema porqué ha sido un interés recurrente, por parte de algunos socios, aunque no para la mayoría, el que nos convirtiésemos en una asociación con formación reglada y, por tanto, en una fuente de acreditación. También participé en las reuniones de la comisión de formación que dirigía el vocal de formación, Víctor de Dios. Indudablemente, como novata me tocó escuchar mucho y aprender de mis mayores en la SEPTG, por suerte, tenemos gente muy sabia tanto en teoría como en experiencia. Aunque de natural entusiasta y participativa, en esta Sociedad he aprendido a escuchar y he desarrollado un gran respeto por lo que todos mis compañeros y compañeras pueden aportar al grupo. Es una deuda de las muchas que he contraído con la SEPTG y con sus miembros. Añadiría que otro buen ejercicio es intentar comprender, más que interpretar o juzgar.
Guardo muchísimos recuerdos en torno a Aiguablava. El contenido del symposium se trabajó grupalmente en las reuniones de la vocalía de formación y también se discutió en la Junta. Joan Campos –aunque no quería constar en los papeles- nos acompañó, a Maite y a mí, en todo el proceso. Creo que si Aiguablava fue un encuentro memorable en muchos sentidos, lo fue precisamente por este trabajo de sostén grupal de antes, entre y después del symposium. Todo este proceso está recogido en informes, actas y boletines de la Sociedad y se ha compilado todo en un único documento que merece una lectura pausada ( Aiguablava, 1995 ).

Aiguablava 1995, Taller inauguración del Symposium
Aiguablava 1995, Taller inauguración del Symposium

El symposium de Aiguablava fue un verdadero experimento de grupo, trabajado en grupo y elaborado en grupo, con la clara finalidad de responder a algunas de estas preguntas: ¿Cómo entendemos el grupo? ¿Qué se entiende por salud, la simple ausencia de enfermedad o algo más? ¿Hay una salud individual y una salud de grupo? ¿Cómo formar profesionales del trabajo grupal? ¿Qué experiencia formativa se propone desde cada tendencia representada en la SEPTG? ¿Cuál ha sido el proceso de formación de cada uno de vosotros? ¿Cómo nació vuestro interés por los grupos? ¿Por qué aparece este tema en este momento histórico? ¿Cómo articular la formación en grupos con nuestro trabajo directo? ¿Qué ámbitos de intervención se pueden abordar desde las diferentes visiones de grupo de cada cual? … y con una metodología de preparación del symposium diseñada para que esto fuese posible:

  1. Organización por zonas de grupos preferentemente interdisciplinares (intertendencias) que reflexionen sobre los contenidos del SYMPOSIUM a partir de su propia experiencia y formación. Se propone que presenten en forma de comunicación escrita tanto el tema de la ponencia como la metodología que han utilizado para trabajar el tema, es decir, sobre la parte experiencial del trabajo realizado. 7 grupos representando todas las zonas presentaron sus aportaciones:
    1. Zona centro: Dificultades y posibilidades de diálogo inter-enfoques.
    2. Zona sur: Grupo que indaga sobre el sentido que tiene el trabajo en grupos.
    3. Zona este 1: El grupo como espacio formativo para la salud: Abordaje interdisciplinar.
    4. Zona este 2: El Grupo como espacio formativo para la salud.
    5. Zona norte 2: Influencia de la formación en la tarea de un grupo.
    6.  Zona este 3: El grupo de análisis, una sociedad en pequeño generadora de salud.
    7. Zona norte 1: La titulación y la formación.
  2. Las comunicaciones libres se presentaran preferentemente en forma de póster y tendrán un espacio a primera hora de la mañana (9-10). Consideraremos comunicaciones libres aquellas que no se relacionen directamente con la temática propuesta en el SYMPOSIUM.
  3. El espacio de GRUPOS DE DISCUSION queda reservado a las comunicaciones de los grupos que trabajaran como tales preparando el tema del symposium y/o aquellas comunicaciones que aporten contenidos comunes a la temática propuesta. Se prevé un formato similar al de Mérida. Dos o tres comunicaciones por grupo de discusión. Además de los grupos mencionados, 7 grupos más presentaron sus trabajos en relación al tema propuesto.
  4. Talleres. Se proponen 4 talleres para este año: Psicodrama (Pablo Población y Elisa Barbera), Análisis de Grupo (Joan Palet y Joan Campos), Psicoemocional + Gestalt (Luis Pelayo y Paco Peñarubia) y Terapia Sistémica (Pedro Guilló). Se pide a los coordinadores de los talleres un escrito para el boletín en donde indiquen -brevemente- el marco teórico-conceptual, la técnica, y los requisitos de formación que son necesarios (estos escritos fueron publicados en el Boletín de la SEPTG. Número Extraordinario (Mayo de 1995) Dedicado al XXII Symposium: EL GRUPO COMO ESPACIO FORMATIVO PARA LA SALUD). Se formaran cuatro grupos de participantes al congreso que pasarán por todos los talleres. Estos grupos se formaron en el taller de inicio del congreso y escribieron de su recorrido tal como puede verse en el Boletín de la Sociedad Española de Psicoterapia y técnicas de grupo, época IV, nº 9 y, finalmente, se publico una elaboración sobre el recorrido de los 4 grupos bajo el título: De la matriz intragrupal a los cauces intergrupales. Crisol de Grupo de Colores.
  5. Grupos de elaboración. Cada día al final de la jornada se reunirán todos los participantes para elaborar la experiencia, tanto de los talleres como de los grupos de discusión, intentando llegar a algunas conclusiones sobre el trabajo realizado. Estos grupos grandes fueron conducidos por Francisco del Amo y Pepa García Callado.
  6. Formarán el STAFF: coordinadores de los grupos de discusión y elaboración, miembros del comité de formación, coordinadores de talleres, y responsables de la organización del SYMPOSIUM. El grupo se reunió cada mañana y cuido de la buena marcha de la experiencia.

El symposium permitió, a su vez, una revisión del trabajo previo que se había hecho en el ámbito de la formación, ésta puede leerse en los siguientes trabajos: Aproximación a la cuadratura del círculo. Campos, J.; Formar informalmente: la formación en la SEPTG. Martínez, M., Pi, M.T. y Campos, J.; Para impulsar el diálogo sobre los aspectos de formación continúa… H. Campos y los informes de la vocalía de formación. En este sentido Víctor de Dios concreta los objetivos de la vocalía de la siguiente forma:

Funciones generales de la vocalía de Formación:

    • Informar, sugerir, estimular, asesorar, PROYECTOS relativos a la FORMACIÓN
    • Generar, crear, proponer, viabilizar, PROYECTOS CONCRETOS de INTERCAMBIOS EXPERIENCIALES y TEÓRICOS.
    • Encauzar y estimular las aportaciones de todos los miembros, siendo una plataforma de reflexión e intercomunicación, sosteniendo y dando continuidad de symposium a symposium. Colaborar en la organización y coordinación de SIMPOSYUMS, REUNIONES, JORNADAS,… o cualquier otro evento formativo.
    • Objetivar la FORMACIÓN que de manera INFORMAL se imparte en nuestra sociedad a través de symposiums, revistas, boletines, jornadas y reuniones diversas, cara a potenciarla y acreditarla.
    • Estimular el mantenimiento de las características más definitorias de nuestra sociedad: LA MULTIDISCIPLINARIEDAD y el respeto AL OTRO ( en cuanto a persona y profesional diferente)
    •  Para la realización de estas funciones es necesaria la colaboración estrecha de y con la vocalía de PRENSA y las vocalías de ZONA.
    • El objetivo de la vocalía de FORMACIÓN no es la realización de proyectos, sino la PROMOCIÓN de los mismos.

Nota: Para que se puedan llevar a cabo las funciones expuestas anteriormente, se necesita la colaboración directa de todos los miembros de la SEPTG, expresando sus opiniones a través de sugerencias concretas, críticas, artículos, etc.

El tema ha seguido “ocupando y preocupando” a la SEPTG, hay un detallado análisis de este proceso hasta 2003 en el informe antes mencionado (Informe presidencia, 2003). Maite y yo, llevamos hasta el Escorial nuestras impresiones sobre lo acaecido entre Mérida’94 y el Escorial’96, dando continuidad a los espacios inter-simposiums y haciendo hincapié en la propuesta temática del último: La SEPTG ¿matriz grupal? Cómo decíamos: Hemos pensado que aportar retazos de los escritos posteriores al Symposium, es justamente incorporar el puente entre un symposium y el siguiente. Desde hace un año se ha ido elaborando este symposium del Escorial -la temática: matriz y cauces de lo grupal- con el material (vivencial y conceptual) del symposium de Aiguablava. Aunque, a algunos les cuesta verlo así, nada surge del vacío, sino que cada symposium emerge del cauce de los anteriores». He aquí un ejemplo de una visión de proceso del grupo de la SEPTG y de su historia como grupo.

La vocalía de prensa siempre necesita trabajos para sus boletines y, en este sentido, mando dos en la década que nos ocupan que pueden ser de interés para los socios y que responden a mis áreas de investigación en la Universidad:

El segundo gran encargo que recibo de la SEPTG es la Vocalía de Prensa en 1996. En su época IV, el Boletín había ido creciendo en volumen y número de aportaciones, los sucesivos vocales (J.C. Olea, H. Campos y F. del Amo) realizaron una gran labor y ya tenía un formato “casi profesional”. Como decía en el informe de la vocalía en abril de 1998:

Hacerse cargo del Boletín de la SEPTG implica una gran responsabilidad y muchas horas de trabajo. En mi período como vocal de prensa no tuve vacaciones de semana santa (preparando el Boletín del symposium) y tampoco pude disfrutar del acueducto de Diciembre (preparando el número de diciembre). Edité como vocal  6 números ordinarios: 10, 11, 12, 13, 14 y 15; y, uno monográfico conmemorando el 25 aniversario de la SEPTG. Pero a  pesar del trabajo fue una tarea absolutamente gratificante. La vocalía de prensa me permitió conocer a muchos socios, a través de sus escritos, a través de su manera de escribir, pero sobre todo a través de los contactos telefónicos (aún no estábamos metidos en Internet). Incluso pude conocer a través de sus escritos o de los escritos de otros a socios que no he visto nunca, a socios que ahora viven lejos o que desgraciadamente ya no están con nosotros. Aprendí leyendo y corrigiendo lo que publicaba mucho de nuestra historia y de la historia de las personas que son o han sido significativas para la SEPTG.
No puedo quejarme, nunca faltaron artículos, cartas, poesías… para el siguiente número. A mí me toco insistir un poco (igual paso a la historia de la SEPTG como la pesada que sólo sabía decir “escribe, escribe, escribe y mándamelo al Boletín”) pero la respuesta siempre fue generosa (cierto que algunos se resistieron y no escribieron, mi poder de persuasión tiene límites). También puedo pasar a la historia como la pesada que estableció normas de presentación, por más que intenté adornar la normativa con un chiste gráfico. Poco a poco todos buscasteis la manera de pasar de la pluma al ordenador, cosa que os agradeceremos todos los vocales de prensa.

Pero el Boletín requiere también de un esfuerzo mental, no sólo cuidando la forma, sino el contenido tal como transmitía en el editorial del nº 12:

Dar sentido a lo que llega, pues si llega algún sentido tiene. Algún emergente será de aquellos que se acercan a la SEPTG. Y, sin duda, algún emergente de la realidad social en la que estamos inmersos… Se me ocurre que el Boletín contiene y no sólo contenidos. Esa función contenedora precisa tiempo y elaboración… Sí, en el informe del año anterior me quejaba un poco del trabajo de secretaria que algunos me dabais porque aún estabais en la prehistoria ahora algo ha cambiado. La mayoría encuentra la forma de evitarme este trabajo y empieza uno mucho más duro -pero más gratificante- ubicar, dar sentido a los textos que llegan, agruparlos por intereses… eso es cuidar el contenido y el continente. He hecho este trabajo con afecto, aunque a veces refunfuñé un poco, pensando que parte de mi cariño en la creación llegaría a vosotros y os produciría sorpresa y placer. Mis hijos-boletínes están en vuestras manos. Desde aquí, nuevamente, os doy las gracias a todos los que me habéis animado con cartas, llamadas, artículos… y mucho afecto (ya se sabe que los hijos no son fruto sólo de la madre).

En 1998, la vocalía da un nuevo giro:

Pero los tiempos van cambiando y las formas de registrar los eventos evolucionan, sería impensable hoy en día limitar nuestra comunicación escrita al Boletín y es por ello que desde esta Vocalía, y con un Joan Campos insistiendo (visionario como es y siempre por delante de su tiempo) en que el futuro estaba en la red, que creamos la página web de la SEPTG”. Di cuenta  de los primeros pasos de este proyecto en mi informe de abril del 98: “Con la aprobación de la Junta Directiva, y a través de la Vocalía de Prensa, la SEPTG ya dispone de un espacio informativo y de difusión en Internet. Hemos conseguido un espacio gratuito en Psinet, espacio privilegiado dada la gran difusión de esta red en el ámbito “psi”. Nuestra WEB (www.psinet.com.ar/septg) dispone de más de 20 páginas informativas sobre la Sociedad, su funcionamiento y actividades periódicas. La información se va renovando continuamente y disponemos de una cuenta de correo electrónica (septg@psinet.com.ar) que revierte en este momento en la secretaría (M. Fornós) y la vocal de prensa (yo misma). El próximo año, los mensajes relacionados con el Symposium revertirán a los organizadores del mismo. Desde que pusimos un marcador de entrada (hace apenas dos semanas) ya nos han visitado más de 300 personas y tenemos la solicitud de 2 nuevos asociados.

Como en tantos otros proyectos, tampoco estuve sola en este. Empezamos la página con Joan Campos y Montse Fornós pensando la estructura y los contenidos. En aquel momento los tres éramos coordinadores de la lista de discusión de GRUPO-ANALISIS, de la que algunos socios de la SEPTG eran miembros y- allí se discutieron los temas de los symposiums- hasta que se decidió crear una lista nueva “ARBOL” que es el árbol de la palabra que nos cobija hasta la actualidad. Desde aquí mi agradecimiento a todos los que han participado en la lista de Grupo-análisis, que ha sido durante mucho tiempo un espacio tan privilegiado como la SEPTG para mantener abierto el diálogo entre personas. Realmente, tal como anticipaba Joan Campos, Internet ha abierto nuestra red de comunicación y ha posibilitado que algunos socios correspondientes tengan voz y contacto con nosotros, como Susana y Hernan Kesselman. También se han incorporado a las ramas de árbol personas que mantienen su voz aunque estén lejos, por ejemplo, JA. Segura que también ha asistido a varios de los symposiums de la SEPTG.

Toda mi familia ha estado vinculada de una u otra forma a los proyectos de la vocal de prensa. Especialmente al inicio, mi marido Toni me ayudó mucho (el ya había editado un Boletín para otra asociación) enseñándome los trucos del Page-maker (un editor de textos) y maquetando tablas (son un martirio) o gráficos. Abraham, Raquel y Toni  me ayudaron a ensobrar, etiquetar y llevar a correos los boletines,  la tarea más pesada –no es simbólico- de la Vocalía de Prensa – y que empiezo a dudar que actualmente se esté realizando. Finalmente, cuando hay que recurrir al técnico, siempre está ahí mi hijo Abraham que fue quien programo la primera Web de la SEPTG.

Por último querría recordar un intento de concretar las funciones del vocal de prensa, aunque las circunstancias van cambiando y cada vocal debería reelaborar su visión de la vocalía:

La vocalía de prensa se encarga de la confección y edición del Boletín y de otros textos informativos, tanto a través de los medios convencionales (prensa escrita) como innovadores (Internet). La labor pues tiene dos vertientes, claramente relacionadas con los mass media, una labor de divulgación científica y una labor propagandística o de difusión de la propia Sociedad, tanto en el ámbito interno de la Sociedad como en el ámbito externo. En este segundo nivel, se incluyen los intercambios entre distintas asociaciones y la difusión amplia al público interesado en el trabajo grupal. Estas tareas conllevan no sólo tiempo sino una terrible responsabilidad, aunque la Junta Directiva  sea quien valore y apruebe la realización de los proyectos.
Señaladas, someramente, las funciones de la Vocalía podemos revisar las funciones de un posible grupo de soporte compuesto por miembros de la Sociedad que deseen colaborar en una o varias de las labores de la vocalía:

    • Distribución de Boletines a Bibliotecas universitarias o de colegios profesionales. Tarea que podrían asumir la vocalías de Zona, con la ayuda de miembros de la Sociedad que vivan en provincias distintas de la suya.
    • Constitución de un comité de redacción que dé cuenta de las actividades de la SEPTG en cada zona, que sondee la opinión de los socios en colaboración con el Vocal de Zona, que anime a aportar artículos a la revista, etc.
    • Revisar artículos para su selección o rectificación y, otra tarea aún más importante: promover los intercambios a nivel elaboración teórica e integración inter-técnicas. La asamblea debe decidir si establecemos o no un sistema de selección y bajo qué criterios.
    • Elaboración de proyectos de difusión de la SEPTG y colaboración en los proyectos que ya están en marcha (WEB o actividades como los Symposiums o las actividades de zona).

Cómo decía en 2003: “Yo vislumbraba una vocalía de información y prensa, una Vocalía de Comunicación –con un grupo de soporte (ya que era una tarea imposible para un solo vocal). La experiencia nos ha hecho dividir algunas de estas funciones, algunas han pasado al Vocal libre, otras a la presidencia y otras a los miembros de la Junta”.

Precisamente uno de mis aprendizajes tiene que ver con los límites de uno mismo y tuve que aceptar –a mi pesar, que la página web crecía, que era nuestro escaparate al exterior y que yo no podía continuar con esa tarea y simultanearla con la presidencia. Francisco del Amo aceptó el encargo de la asamblea y volvimos a tener vocal libre con un contenido concreto, la gestión de la página web. A él le debemos una página web mucho más interactiva, con espacios como el foro, con listas como la del actual symposium, etc.; también se han ido ampliando contenidos y modificando la estructura para que sea más accesible e intuitiva. Este encargo lo llevo a cabo hasta hace un par de años (2011), te he dado las gracias, nunca esta de más, “gracias web-ero”. En este momento es Silvia González la responsable y ha remodelado por completo la WEB dándole un aspecto mucho más actual.

Llegando ya al final de la década que nos ocupa, la zona Este recibe el encargo de organizar el XXV symposium de la SEPTG: “CAMBIO SOCIAL Y NUEVAS FORMAS DE TRABAJO GRUPAL” celebrado en Sitges del 30 de Abril al 3 de Mayo de 1998. Isabel Admetlla y yo misma, como “portavoces de la ponencia” presentamos el siguiente informe que resume bien las ideas centrales en referencia a la preparación del symposium:

La idea principal que hemos tenido siempre en mente en la Zona Este ha sido la de que el trabajo grupal vertebrará el Symposium, tanto el trabajo de Organización y Coordinación, como su desarrollo.
Iniciamos el camino hacia el Symposium con una reunión de Zona Este el mes de junio pasado en el Institut Pere Mata de Reus, y allí colocamos la primera piedra. Los que nos reunimos en aquella ocasión, el grupo operativo, decidimos quedarnos con el título del Symposium que se apuntó en la Asamblea General anterior, y además crear cuatro áreas temáticas que, nos parecía, daban cuenta de los diferentes campos desde donde, la sociedad actual, intenta abordar grupalmente los problemas e interrogantes que se le plantean. Nuestro objetivo era que éstas áreas temáticas se trabajasen grupalmente en la etapa inter-symposium, de forma continuada, y que el Symposium posibilitara la puesta en común del trabajo realizado, tanto de estos grupos, como de quienes hubieran elaborado ponencias. Y finalmente, llegar a elaboraciones y conclusiones conjuntas en Grupo Grande, a partir del trabajo en grupos pequeños. Se decidió también dar espacio para talleres, como es habitual en la S.E.P.T.G.
Durante las reuniones siguientes fuimos tomando las decisiones que quedaban. Se pensó que para las áreas temáticas debería haber una persona que se encargara de potenciar la articulación de las ponencias con el área para enriquecer la discusión en los grupos pequeños.
Por otra parte, como los miembros de la S.E.P.T.G. necesitamos de un espacio propio, hemos pensado en darnos un espacio para ello una vez clausurado el Symposium. Allí podremos hablar de todo aquello que en muchas ocasiones queremos decir y no tenemos el lugar para hacerlo; y al mismo tiempo evitaremos que esta necesidad impida que llevemos a término las tareas propias de nuestra Asamblea General (que dicho sea de paso, en esta ocasión tampoco es que dispongamos de tiempo sobrado), o invada otros espacios del Symposium.
En el mes de julio, y después de la reunión de Junta de junio, enviamos a todos los socios un comunicado de las decisiones que habíamos tomado hasta entonces. En el mes de noviembre enviamos el tríptico con el programa provisional a todos los socios y simpatizantes, y ahora, a finales de marzo lo hemos hecho con el programa definitivo y los posters. A partir del primer envío y gradualmente empezaron a llegar las primeras aportaciones. Hay que decir, que a medida que las recibíamos sentíamos que se daba cuerpo al proyecto y esto nos gratificaba y animaba, como también lo hicieron las llamadas de aliento de muchos de vosotros.
En esta ocasión hemos hecho un esfuerzo para abrir, por primera vez, un Fórum Virtual de la mano de Joan Campos y Mercé Martinez; de modo que, como dice  Joan  éste es nuestro XXV Symposium Real y el I Symposium Virtual.
En líneas generales éste ha sido el marco de referencia en el que hemos trabajado la coordinación de la ponencia. El resultado está ahí, y como siempre, la práctica será la que nos permita evaluar si nos ha servido para algo o no.

Sitges 1998. Symposium de la SEPTG

Debe destacarse que es, en este 25 aniversario de los symposiums, cuando la Junta directiva que presidia Ignacio Rodríguez de Rivera decide dar un espacio de reflexión a los miembros de la SEPTG, como se ha señalado en el informe anteriormente consignado para hablar libremente de lo que nos ocupa o preocupa y trabajar grupalmente, separando este espacio de la “Asamblea” que es una reunión con finalidades concretas y que debe tener una estructura más formal y operativa.  En uno de sus informes Ignacio comenta que no recuerda como se le ocurrió la idea del “Grupo SEPTG” pero que fuese como fuese era una buena idea.

Emblema de GAIA, Sitges, 1998

El Symposium se articulo de modo que el “eje vertebrador” fuesen las 4 subponencias (Nuevas formas de trabajo grupal en el campo de la formación y en el cambio de actitudes sociales. Coordinada por Hanne Campos; Trabajo grupal en los organismos dependientes de diferentes Administraciones. Coordinado por José García Ibañez; Nuevas alternativas de trabajo grupal: ONG, grupos de autoayuda, voluntariado, etc. Coordinada por Pere Mir; y La gestación de una nueva cultura, la globalización de las comunicaciones a través de Internet: cibergrupos. Coordinada por Joan Campos) y el trabajo sobre dichas temáticas, primero en grupo pequeño y después en grupo grande. Nuevamente, los grupos pequeños eran simultáneos y formados por los mismos miembros a lo largo de todo el symposium. Creo de todos modos que en esta ocasión no se dio espacio suficiente para el trabajo en los grupos pequeños (tierra, fuego, mar y aire) y el grupo grande (Gaia) y esto dificulto una posterior elaboración del contenido del Symposium. Como ha comentado anteriormente Hanne, también hubo números sucesos de Gd’AB que obstaculizaron un “disfrutar” plenamente de este espacio compartido que fue realmente rico en aportaciones.

Por lo innovador y porqué va a suponer un cambio importante en la vida de Juan, hemos elaborado un documento sobre la subponencia que el coordinaba. El cambio importante y que marcará los últimos años de Juan es el salto definitivo al “CIBERESPACIO”.

El último gran encargo de la SEPTG fue la presidencia de la Sociedad que ocupé durante 2 mandatos, entre los años 1999 y 2003. Aquí hago una pequeña reseña ya que la elaboración de ese período puede leerse en el informe del 2003  que he mencionado anteriormente.

Antes de ser nombrada presidenta, siendo vocal de prensa fueron presidentes Hanne Campos[1] e Ignacio Rodríguez de Rivera[2]. Sin duda tenían estilos bien diferentes de enfocar la tarea. Hanne creo que es un ejemplo para todos nosotros de generosidad y dedicación, nadie como ella ha puesto tanto tiempo y espacio mental a disposición de la SEPTG. Siendo Hanne presidenta, se impulsaron muchos grupos de trabajo, de esas tareas pendientes que nadie acababa de encarar, por ejemplo: La realización del reglamento de régimen interno, la historia de los primeros 25 años de la SEPTG, la definición de funciones de los vocales, y un largo etc. Hanne cuidaba de cada uno de los proyectos que realizábamos los miembros de la junta, y siempre estaba disponible. Supongo que algunos podrían pensar que se excedía, en todo caso yo siempre he preferido los pecados por exceso a los pecados por omisión. Debo agradecerle que tirase de nosotros y que sembrase –a fuerza de sugerencias y de esfuerzo- un hacer grupal, cooperativo, y consensuado. Con Ignacio aprendí otra manera de hacer, en su período como presidente se acabaron prácticamente todos los proyectos iniciados en el período anterior, añadió operatividad a las Juntas y a la Asamblea y, se abrió un espacio que me parece muy valioso, el Grupo SEPTG (Symposium de Sitges’98).

Llegué pues a la presidencia con dos modelos: con uno aprendí el esfuerzo continuado, la labor de siembra, y una forma de ejercer el poder bastante femenina –después reflexionaré más sobre el tema; con otro, aprendí flexibilidad y organización y, por supuesto, una visión más masculina del ejercicio del poder.

Cada una de las personas que ha estado en la Junta ha aportado algo valioso y peculiar al trabajo que realizábamos como grupo – disculpad que no hable en particular de cada uno de ellos/ellas. Mi intención como presidenta fue que la Junta funcionase como un grupo de trabajo, digo grupo y no equipo, con todas las connotaciones que implica. Como grupo intentamos que una parte de la Junta fuese operativa, ocupándonos de: Informar de nuestras actividades, plantear temas a tratar a fondo, tomar decisiones. Se dedicaba otra parte de la junta a tratar con detenimiento alguno de los temas que nos preocupaban, a petición de alguno de los miembros del grupo (economía, formación, funcionamiento de las zonas, fueron algunos de los tratados en aquel momento) e, incorporamos, un espacio de grupo (grupo-junta) de libre discusión para reflexionar sobre el propio grupo. A veces, es inevitable, se cruzan los espacios; la reunión de junta celebrada en  Barcelona el 19 de octubre del 2002, fue especialmente caótica –como en los mejores tiempos de la SEPTG ;-).

Siempre le queda a la presidencia la opción de llamar al orden, es una posibilidad que me planteé y no ejercí en aquella ocasión; en parte, por qué cada vez me gusta menos eso de “llamar al orden”, en cierto modo como grupo de pares hemos de saber autoregularnos sin la presión de un conductor y, en parte, porque quería observar la dinámica de la nueva composición de la junta. Pero, en mi experiencia como miembro de la Junta,  esa fue una excepción, respecto de la delimitación de espacios, y mi sensación fue la de un buen trabajo conjunto durante mi período como presidenta. Se marcaron objetivos tanto comunes como propios de cada unos de los cargos de la junta y se avanzó hacia la consecución de los objetivos consensuados. Indudablemente, hubo conflictos y discrepancias, pero siempre se fueron resolviendo, primero intentando definir el conflicto, luego negociando con las partes en un intento de llegar a una resolución consensuada y, finalmente, en los casos que no  fue posible tomando una decisión con una mayoría amplia de votos. Creo que en estos casos estuvo presente en la Junta la idea de que somos representantes –escogidos en la Asamblea- de los socios de la SEPTG, y que las decisiones no deben responder tanto a los intereses o a las opiniones personales como a los intereses de la mayoría de los socios.

En todo caso, al cargo de presidencia se le inviste simbólicamente de poder, esto tiene consecuencias en la interacción con el resto del grupo. He sentido bastantes agresiones desde que ocupo el cargo de presidenta (en las asambleas, en escasas ocasiones en el grupo junta y también en los grupos SEPTG). Me han servido para reflexionar, ver que errores había cometido y cuales no. Algo de esto expresé en un comunicado a la vuelta del Symposium de Segovia[3] , donde también trabajamos sobre el tema de la integración:

“…nos íbamos a enfrentar –cara a cara- con uno de nuestros viejos fantasmas. Ese fantasma se ha revestido en los últimos años con muchos nombres, inter-técnicas, interdisdiplinariedad, etc. pero en el fondo la cuestión es la misma ¿qué hacemos con nuestras diferencias? ¿qué podemos compartir e integrar? ¿cómo encontrar un quehacer respetuoso con todos los quehaceres que traemos de nuestra experiencia y de nuestros marcos de referencia?. Pienso que todos los que llevamos algún tiempo en la S.E.P.T.G. apreciamos esta matriz grupal como espacio de enriquecimiento y de aprendizaje continuado, justamente, son nuestras diferencias las que enriquecen la matriz mucho más que las semejanzas. Eso, no ha evitado que nuestro recorrido histórico hayan surgido conflictos  -y los que surgirán, bajas, críticas, quejas, resistencias al trabajo y un largo etc… Los “demonios” salieron en los dos grupos del domingo, en el grupo de la SEPTG, y en el espacio de síntesis del symposium. Quiero pensar que surgieron intervenciones sintomáticas de lo que el grupo no puede integrar; son partes que tienden a la escisión, nos alertan de lo “no comprendido” ni vivenciado, de las dificultades de empujar una tarea grupal entre pares –sin privilegios (por edad, formación, rol, etc.)- y sin una identificación con un paradigma. Tenemos nada más y nada menos que un objetivo común y un recorrido. No puedo negar que la queja me molesta, más aún cuando se arroja agresivamente contra el grupo y la tarea, más aún cuando es poco concreta y no sirve para construir sino para destruir. Es difícil no responder con violencia a la violencia, no posicionarse como agresor o como víctima, no sentirse personalmente agredido. Pero ahí está nuestra parte agresiva y violenta…”.

En el siguiente symposium, San Sebastián, trabajamos sobre la violencia, pero seguimos sin resolver por qué emergen los conflictos en relación al tema de la integración y, en cierta medida, el de la formación. Ya que estamos con el tema de la integración, sobre todo después lo que trabajamos antes, en y post Symposium de Segovia (digo que trabajamos porque lo hicimos en varios grupos) y , también desde lo trabajado en Carmona, voy teniendo claro que ni es posible, y tal vez tampoco deseable “integrarlo todo”. Se produce caos o pensamiento único. Pero si que es posible comprender posturas distintas – no digo desde la tolerancia,  porqué eso ya te esta colocando en un plano de superioridad- sino desde el respeto. Creo que puede ser un camino para abrir el diálogo, cooperar, aprender e ir cambiando. ¿Es una forma de integración? Puede ser, no hay una respuesta única.  Desde luego si consideramos la integración como síntesis de diferentes partes no. Y, evidentemente, hay límites en lo que uno puede comprender o aceptar. Igual nuestra tarea pendiente no es la integración sino el conflicto y la frustración, si es así, saldrá el tema para un próximo symposium.

Acababa aquel informe con una reflexión sobre el rol de la presidencia y empezaba con la pregunta:

“¿Cómo ejercer un rol de poder (aunque sea un poder mínimo y temporal) en una sociedad de pares? ¿Cual es el rol de un presidente de una sociedad como la S.E.P.T.G? Cuanto menos en Segovia ejercí durante todo el symposium (cuidando y conteniendo a la manera que sé, que no debe ser la mejor), pocos momentos tuve para estar a mis anchas con mis colegas más queridos, suerte (pensé) que los encargos son sólo por un tiempo y luego puedes volver a integrarte en el grupo desde otra posición. Si algo tengo claro es que aunque ahora sea la presidenta, que es algo circunstancial, soy socia de la SEPTG -con los sesgos que llevo incorporados por mi formación y mi pertenencia a diversos grupos y colectivos- pero estando fundamentalmente de acuerdo con los objetivos de la sociedad (sino ni seria socio, ni me interesaría formar parte de su junta directiva)”.

Ahora mismo no tengo tan claro, si después de 7 años en la Junta se puede volver a ser «un socio de a pie».  A mi me ha costado mucho despegarme del grupo interiorizado y la responsabilidad, creo que la única forma en que lo he conseguido ha sido alejándome de ese espacio que me es muy querido.

Se ha apuntado repetidamente que en la SEPTG, se evita el conflicto, para mantener la ilusión de “espacio de convivencia” paritario y, en cierto modo, reparador. Un lugar, donde descargarnos del malestar que implica la competitiva diaria, la cultura del consumo y las prisas, las limitaciones del trabajo institucional e, incluso, privado. También, ha aparecido en algunas ocasiones la queja de que la palabra se come el tiempo del cuerpo y, especialmente, la emergencia de los sentimientos. No quiero caer en la trampa de la idealización de la SEPTG, ha habido y hay conflictos, los resolvemos en cada momento lo mejor que sabemos, pero cuanto menos muchos de nosotros intentamos mantener abierto este ensayo constante de “espacio de convivencia”.

He hecho algunas cosas con la SEPTG desde el 2003, aunque mi participación ha sido muy limitada, salvo en 2008 donde era tentadora la tarea de construcción: “Construyendo puentes entre grupos”, pero ya hemos hablado o hablaremos sobre ello en otros espacios del blog.



[1]  Ver comunicación 12 y 13 “desde la presidencia”; 1997.

[2]  Ver  elaboraciones de Ignacio en los Boletines 14 y 15, época IV. SEPTG, Sociedad Viva.

[3] Integración, violencia y poder, Boletín de la SEPTG, época IV, nº 17

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