La formación de profesionales, nuevas posibilidades en España


El aspecto sobresaliente en el contacto intensivo con la obra de Foulkes es el de la formación, el espacio asociativo compartido por docentes y estudiantes pero también por colegas bisoños y maduros. Juan se pregunta sobre el mundo profesional en el que se mueve como psicoanalista y grupoanalista: ¿Cuál es esta identidad que confiere el tener una visión grupal del mundo humano? ¿Cuál es el método grupal que permite articular lo individual y lo social, lo disciplinar y lo multidisciplinar? ¿Cómo es que los grupos una y otra vez se escinden y nos resulta tan difícil integrar las diferencias? La década de los 80 es un tiempo de cuestionamiento, de investigación y de elaboración.
En la segunda mitad de los años setenta, ya muerto Franco, en España se abren las posibilidades de una formación más democrática de los profesionales y, en consecuencia, de las terapias de grupo y del trabajo grupal en general. Juan cuenta con una preparación específica y los contactos correspondientes en el mundo anglosajón y norteamericano. Sus intereses y objetivos ya habían girado hacia la formación de terapeutas de grupo y de grupoanalistas, cuestión que consideraba de crucial importancia en un enfoque grupal de las instituciones formativas. En 1980 se organiza el Primer Workshop Español Residencial en Grupo Análisis en Castelldefels (Barcelona) que coincide con las primeras elecciones democráticas a la Generalitat de Cataluña y la vuelta definitiva de Hanne a Barcelona al acabar su formación en Londres. Juan da la conferencia introductoria sobre “Las fronteras del Grupo Análisis” y el personal docente son miembros del Institute of Group Analysis de Londres Malcolm Pines, Fernando Arroyave, Mario Marrone, Ana María Patalán y Juan y Hanne Campos. Se debe añadir que acuden a él también profesionales del área de Bilbao. El año siguiente, 1981, se organiza el Segundo Workshop en Grupo Análisis en el balneario de Cestona (Guipúzcoa) que se vincula más generalmente con las actividades formativas en Bilbao y Vizcaya. En 1978 Juan Campos presenta en el Symposium de la SEPTG en Valladolid un primer trabajo como formador que le lleva a colaborar durante varios años en el desarrollo de la psicoterapia de grupo y el grupoanálisis en Bilbao y el País Vasco. Incluimos una tabla sobre el desarrollo de los primeros 25 años de formación allí, donde se señalan en color las actividades que impulsó Juan como docente invitado durante algunos de estos años.

Colaborar como supervisor en Bilbao, dice Juan, fue una de las más arriesgadas y afortunadas decisiones tomadas a lo largo de su vida profesional, pero además fue la gran oportunidad de colaborar en proyectos compartidos entre profesionales y grupos de profesionales de diferentes lugares, disciplinas y asociaciones; de gente de Bilbao y Vascongadas, Barcelona y Cataluña, colegas argentinos afincados en España, de Londres e Inglaterra. Aquellos años de Bilbao fueron un crisol de posibilidades para la formación y la investigación en grupo. Una de estas investigaciones en la que muy pocas veces se piensa y casi nunca se dan las circunstancias idóneas para llevarla a cabo, es la indagación de la función analítica como función de frontera. En términos foulkesianos, el conductor es a la vez “en el grupo” y “fuera del grupo”. Lo que aún se piensa menos es que cualesquiera actividades profesionales -sean workshops, jornadas o congresos- tienen un conductor o un grupo que los conduce. En los cuatro Workshops de 1982-1983 organizados por el Departamento de Psicología y Psiquiatría de la Facultad de Medicina de Bilbao y el Institute of Group Analysis de Londres tuvimos el privilegio de contar en cada uno con un “hombre en frontera”, unos reporteros de excepción: Hernán Kesselman y Diego Luna. Por razones históricas incluimos los cuatro Reports que tenemos en archivo. Sin embargo, incluimos este tema no solamente por esta razón. Hay una experiencia de peso que debe constar en la presente contextualización de la obra de Juan. Juan fue el Reporter del Anual Winter Workshop de Londres de 1981. Incluimos su Report y aquí están sus comentarios: “Me movía libremente entrando y saliendo de todos los grupos; grupos de experiencia, de actividades, de conferencias, sesiones plenarias, grupos grandes y grupos de staff pero no pertenecía a ninguno. Debe de haber en mi personalidad un defecto de carácter o exceso que no me trae beneficio alguno al hacer este trabajo pero creo que sí lo aporta al grupo. Cuando uno se encuentra en esta posición y responde a la expectativa de la tarea, resulta ser un estrés tremendo. Al comentar esto con el grupo de staff, todos escucharon con simpatía, hasta que Pat de Maré me salvó con la interpretación de ‘Pero, Juan, tu eres el terapeuta del Workshop?. Comprendí y aprendí que para hacer este trabajo uno debería ser reconocido como tal y pagado para soportar esta función.”  Cada cuando en cuando, en nuestra labor de interminable búsqueda, encontramos una pepita de oro de sabiduría que nos podría ayudar a vivir mejor. La cuestión es si la transformamos en joya y la regalamos una y otra vez para el disfrute de todos o si la acaparamos y la amontonamos con el resto como símbolo y seguro del poder.

Como ya se comentó, los nuevos aires democráticos en España favorecen que la década de los 80 sea sobre todo un tiempo de cuestionamiento. ¿De dónde venimos, a dónde vamos y con qué contamos? Para Juan Campos es evidente que las cuestiones conciernen una historia y una experiencia compartida y para él el método grupoanalítico es el más adecuado para hacer preguntas y formular respuestas. En 1980 impulsa varias investigaciones que hacen camino en este sentido.
La primera trata de un “Enfoque grupal en un servicio nacional de salud” llevado a cabo por el Colectivo de Estudio de Trabajo Grupal de Barcelona, un grupo eventualmente constituido por 26 profesionales que de mayo 1979 a junio 1980 recoge la experiencia de profesionales y otras personas que vienen trabajando en grupo en la zona durante las últimas décadas. La investigación, recogida en un documento de 143 páginas, tiene las siguientes finalidades:

  1. El primer impulso para la investigación proviene del objetivo a ser ponencia en el VIII Symposium anual de la SEPTG y a fomentar la participación activa de los miembros de la Zona Este de la Sociedad. No es de extrañar que en aquel momento histórico se presentara una segunda ponencia en aquel Symposium de la Zona Sur sobre el mismo tema; y que el colectivo de Barcelona organizara una reunión conjunta previa al encuentro anual.
  2. El subsiguiente motivo fue crear un ámbito donde las personas interesadas y dedicadas a un trabajo grupal pudieran libre y abiertamente discutir sus ideas y experiencias y promover la formación científica y profesional, básica y continuada en la zona.
  3. El tercer objetivo fue producir un documento que recogiera la historia, las contribuciones, el análisis del funcionamiento del propio colectivo y las conclusiones de la investigación. Según estas últimas, el hilo conductor que une las experiencias investigadas pasa por el aspecto no directivo de la experiencia, el énfasis en lo relacional y la convicción en la existencia de una estructura latente en cualquier fenómeno grupal. Además, no cabe duda que el enfoque grupal conlleva un nuevo enfoque de salud, una nueva concepción de lo que es salud o enfermedad.
  4. Finalmente, el proyecto concluido fue presentado por Juan Campos, como Secretario de la Sección de Psiquiatras del Colegio de Médicos de Barcelona, Jesús de Miguel, catedrático de Sociología de la Universidad Autónoma y Hanne Campos, en representación del Hospital Oncológico de Cataluña i Baleares, al premio Teserach de la Academia de Ciencias Médicas de Cataluña y Baleares.

En 1980 y 1981, Juan impulsa aún dos investigaciones grupales más. Una es la propuesta de un marco de referencia grupal para investigar la integración desde el punto de vista de salud mental en un Centro Piloto de Salud. La otra es una investigación sobre el desarrollo de una cultura grupoanalítica durante las primeras cincuenta-y-dos sesiones de un grupo. Se hizo con la colaboración de una grupoanalista observadora y con el objetivo de servir como ejemplo para discutir el contraste entre la praxis de las terapias de grupo en psicoterapeutas de formación y orientaciones distintas.

En España en 1979, otro acontecimiento marca época: la toma de contacto entre grupoterapeutas españoles y argentinos con los que Juan aquel año acaba de escribir y publicar un libro colectivo,  Psicoterapia Dinámica Grupal. El capítulo de él, “Psicoanálisis, Psicoanalistas y Psicoterapias”, su primer trabajo mayor, trata del desarrollo de las psicoterapias grupales desde su origen en el psicoanálisis, la influencia que este origen tiene en su desarrollo y las resistencias de la institución psicoanalítica y de la mayoría de sus miembros en asumirlo. También trata de cómo en este contexto complejo se lo arreglaron tres pioneros —Burrow, Bion y Foulkes— para crear, a pesar de todo, marcos teóricos y prácticas para el trabajo grupal.  Aquel encuentro asimismo le lleva a escribir y publicar “Leyendo a S. H. Foulkes con ánimo de entenderlo” —cambiándolo más tarde a “para entendernos”— donde analiza la oculta lucha ideológica y la represión institucional que llevaron a que el desarrollo del análisis grupal haya tenido que tener lugar a extramuros del psicoanálisis organizado. Por primera vez, Juan contempla los cambios ideológicos, sociales y socio-profesionales necesarios para poder dar el paso que va del análisis individual al grupal. También hace hincapié en que el Grupo Análisis de S. H. Foulkes, sin renunciar a ninguno de los principios psicoanalíticos respecto a la psicogénesis y psicopatología individual, distingue una serie de factores que dinámicamente son específicos a la situación de grupo.

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